TRANSFORMADOS POR LOS PROBLEMAS
Como en todo Reality, la convivencia o la vida diaria no está exenta de problemas. En un reality común la gente ingresa pensando que todo será entretención y fama, encontrándose con la realidad de que la convivencia es un trabajo diario que requiere de nuestro mejor esfuerzo. La gran diferencia con nuestra realidad es que nosotros sabemos quién está al mando de nuestras vidas y que a pesar de que atravesemos por dificultades, el Señor las usará con el propósito de moldear nuestro carácter, I P.4:12.
Dios usa los problemas para acercarnos a él (Salmo 34:13) y probablemente nuestras mejores experiencias en su presencia han sido cuando nuestro corazón está quebrantado dirigiéndole nuestras oraciones más profundas y sinceras, (2Co.1:9).
Pero aún estemos enfrentando dificultades, podemos tener la plena seguridad de que nada de lo que hoy estemos viviendo ha acontecido sin que Dios tenga todo bajo su control y esperando siempre utilizarlo para nuestro propio beneficio. Sólo Dios es soberano y todos nuestros días están escritos desde antes de que naciéramos, (Salmo 139:16).
Somos joyas talladas con martillo y cincel, los problemas son una oportunidad para forjar nuestro carácter, no olvidemos que lo que sucede fuera de nuestra vida no es tan importante como lo que sucede dentro, porque nuestro carácter durará toda la vida.
La formación del carácter es un proceso lento y siempre que tratemos de evitar o eludir las dificultades de la vida, retardamos nuestro crecimiento y terminamos sufriendo aún más. Por esta razón, si hoy atravesamos por un periodo difícil, preguntémosle al Señor: “¿Qué quieres que yo aprenda?”, después de esto solo confiemos en él y hagamos lo correcto, lo más importante es nunca darse por vencido y ser como fue Pablo, que prosiguió a la meta.
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;
pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás,
y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” , (Fil 3:13-14).
Taller:
1 - En conjunto comentemos las dificultades que atravesaron José, Daniel, Jeremías y Pablo, en sus vidas y cada integrante de la familia de su opinión al respecto.
2 - Meditemos: ¿Qué problema en mi vida me ha permitido crecer más?
3 - ¿Confío sinceramente en que Dios tiene el control de mi vida o creo que está distante a mi sufrimiento?
4 - Oremos en familia para que el Señor forme nuestro carácter y nos fortalezca en medio de las dificultades, entendiendo que nunca sabremos que Dios es todo lo que necesitamos hasta que él sea lo único que tengamos.

0 comentarios:
Publicar un comentario