AMAR A TU PRÓJIMO
Pasemos revista a nuestras relaciones. Pensemos por un momento en la gente que nos rodea. ¿Quiénes son las personas que componen nuestro mundo? ¿No son valiosos? ¿No son algo especial? ¿No vale la pena hacer lo que sea para cuidar esas relaciones? Por supuesto que la gente puede ser difícil y, muchas veces, amarla representa un desafío, pero aún así ¿Hasta qué punto amamos a la gente que hay en nuestras vidas? No es fácil amar a los que nos han causado abuso, rechazo o soledad. Algunos se preguntan cómo pueden llegar a amar a la gente que tanto daño les ha causado.
Entonces, ¿qué podemos hacer? La sabiduría convencional dice que la falta de amor implica falta de esfuerzo, así que tratamos con más ahínco y nos esforzamos más.
Nuestro amor depende de quién es el receptor y lo regulamos por su aspecto físico y personalidad. El receptor también regula nuestro amor.
Con el amor de Dios no pasa esto. El amor a Dios le nace de adentro; no depende de lo que vea en nosotros. Es un amor sin causa y espontáneo.
¿Nos ama por nuestra bondad? ¿Por nuestra amabilidad? ¿Por nuestra gran fe? No, nos ama por su bondad, su amabilidad, su gran fe.
Taller:
Dios nos ama simplemente porque así lo ha decidido. Nos ama cuando no nos sentimos dignos de que nos amen. Nos ama cuando nadie más lo hace. Puede que otros nos abandonen, pero Dios siempre nos amará. Siempre. Pase lo que pase.
No olvidemos que el amor es un fruto. ¿Un fruto de quién? ¿De nuestros esfuerzos y nuestros trabajos? ¿De nuestra profunda fe? No. El amor es un fruto del Espíritu de Dios.
¿Llegaremos a amar así alguna vez? ¿Llegaremos a amar a la perfección? No. En este lado del cielo Dios es el único que puede hacerlo. Pero sí podemos amar mejor que antes. Cuando nos falta paciencia le podemos dar las gracias por la suya y pedirle que nos haga más pacientes. Cuando nos resulte difícil perdonar, hagamos una lista de todas las veces que hemos recibido gracia y oremos para que nos resulte más fácil perdonar. Primero recibiremos para dar más tarde. Beberemos sin parar del inagotable amor celestial. Y al hacerlo, descubriremos un amor que vale la pena compartir.
Taller:
1 - Cuando amamos a alguien, ¿cuáles son las causas por las que amamos?
2 - Comentemos en familia ¿qué es lo primero que vemos en las personas: su apariencia o su personalidad?
3 - Oremos juntos pidiendo al Espíritu Santo nos llene de su fruto para poder entregar de su amor a los demás.
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros” 1 Juan 4:10

0 comentarios:
Publicar un comentario