LA PRUEBA DEL AMOR
¿Alguna vez hemos estado en el lugar equivocado y creemos estar en el lugar correcto? ¿Alguna vez hemos cometido ese error, tal vez no sólo en distintas situaciones, sino también en el amor? ¿Hemos tomado decisiones basándonos en los sentimientos en vez de los hechos?
Cuando se trata del amor, los sentimientos están a la orden del día. Las emociones guían el barco. Los sentimientos nos pueden engañar y no tenemos una forma para evaluar su calidad, en sus cartas Pablo nos ofrece una manera:
“El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad” (I Co.13:6)
El amor no le pide a nadie que haga algo incorrecto. Si nos sorprendemos empujando a otros hacia el mal, prestemos atención a la voz de alarma; eso no es amor. Y si otros nos empujan a nosotros, tengamos cuidado.
“El que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo”. (I Jn.2:10)
El verdadero amor cambia a la gente, la transforma y aunque nosotros no amamos con un amor perfecto, Dios sí y muchas veces Él permite que conozcamos la fragilidad del amor humano con la única finalidad de que podamos apreciar con más fuerza su amor. No fue esto lo que le sucedió a David, se vio solo debido a la traición y a las circunstancias. Solo con Dios, y descubrió que Dios era suficiente ¿No nos ha cambiado el amor del Señor? ¿No éramos tan ciegos antes de conocerle que no le encontrábamos sentido a la vida o tan sordos que nuestros oídos escuchaban pero nuestro corazón no entendía? Dios nos habló en nuestro idioma, nos liberó, y aunque podemos salir corriendo, no lo hacemos o si lo hacemos siempre regresamos. ¿Por qué? Porque nunca antes nos habían amado así. Dios pasa la prueba, quiere lo mejor para nosotros, todo lo que Él hace tiene un sólo objetivo y es que le conozcamos a Él. (Hch. 17:26-27). ¿Quieres saber lo que es el amor?
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados” (I Jn. 4:10)
Taller:
1 - Preguntémonos: ¿Estoy influyendo positivamente en mi familia y en las personas que están a mí alrededor?
2 - ¿Hemos tomado decisiones en la vida basándonos en nuestras emociones o en hechos?
3 - ¿Hemos conocido realmente el amor de Dios o buscamos sustitutos que nos permitan llenar nuestro vacío en el corazón?
4 - ¿Alguna vez se ha desilusionado del amor de una persona de su familia o de su misma capacidad de amar? ¿Demostró esta situación que el amor de Dios es el único perfecto?
Oremos en familia para poder experimentar cada día del amor de Dios y de esta manera podamos ser conscientes de aquellos sustitutos que hay en nuestro corazón que nos impiden conocer el amor verdadero.

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